THE LADY IS A TRAMP
Guárdense, por tanto, de mujeres fatales
que fuman en boquilla y calzan guantes negros,
pues creen que la vida es un baile de gala
y si viene el quebranto, les duele la cabeza.

Guárdense, les digo, de los altos tacones,
de rubias camomila y boquitas de piñón,
con labios como espadas avanzando en la noche
hacia amantes que tratan como a malos recuerdos.

Guárdense, que tiñen con rimel de misterio,
los ojos que nacieron para comerse al mundo.
Su ropa tan ceñida, su carísimo perfume,
todo lo darían por un rico naviero.

Pero guárdense ante todo de esas otras doncellas
que buscan la ternura y el cuarto de los niños,
largas tardes en la cola de los hipermercados,
las cenas en familia. Esas son peligrosas.