CASIDA
En Axa, aquella mujer celeste
me decía de amarnos,
amarnos hasta que amanezca,
hasta que cambie
la luz de Orión, el camino
del mar,
la dulce sintonía del mar,
en Axa me decía
(temimos el fino puñal de oro
del esposo). Me decía
de amarnos, amarnos hasta siempre,
hasta que amanezca en Axa.