Lunes de resaca
A partir de hoy, los trajes de sevillanas vuelven a hibernar como si no les afectara el cambio climático. El humilde empleado asume la realidad: a pesar de lo que ha derrochado en los últimos días, sigue sin ser millonario. Los cocheros dan gracias al meteosat porque no haya llovido tanto. Bajo los farolillos, hay quien ha cambiado de amor, pero otros ni siquiera han logrado cambiar de opinión y mucho menos de carácter. Los caballeros y las amazonas se reconvierten en transeúntes. Pero la peor sensación se la lleva, sin duda, el portero de la caseta. Esta mañana, cuando se haya despertado, tendrá que sobrellevar la evidencia: de la noche a la mañana, ha dejado de ser Dios.